martes, 9 de julio de 2013

Seguir adelante (Historia)



En un pequeño pueblo de Argentina vivía un hermoso canario al cual llamaban "Plumitas", éste le cantaba todo el día a su amado dueño, Joaquín, un anciano viudo de unos ochenta años, él, estaba solo en el mundo y el pájaro era el motivo por el cual seguía viviendo. Tenía dos hijos pero nunca lo visitaban ni se acordaban de llamarlo desde que su esposa murió tras saltar del noveno piso por sufrir esquizofrenia crónica, esto llevo a la pobre mujer a la locura y así a la muerte.
Los hijos, siendo ya mayores de edad siguieron con su vida dejando al anciano en plena soledad, se avergonzaban de él por ser una persona sin estudios e ignorante.

Plumitas cantaba sin cesar todas las mañanas una dulce melodía que le hacía sentir a Joaquín una inmensa paz interior... A pesar de que esto era una agobiante rutina trataba de ser feliz junto a su mascota pero un día todo cambió...

El pájaro, como todas las mañanas quiso despertar a su dueño cantando pero éste parecía inconsciente, estaba inmóvil y su corazón había dejado de latir. Unos vecinos vieron lo sucedido y llamaron a la ambulancia urgentemente pero ya no había nada por hacer; había muerto súbitamente.
Los hijos se quedaron con los muebles del difunto y el canario fue abandonado en esa gran casa. Los vecinos cada tanto lo iban a ver pero ya no era igual...

Pasaban las horas y Plumitas cantaba sin parar, su canto era doloroso, se sentía un gran escalofrío al escucharlo, se lo veía afligido y muy apenado por la muerte de un ser tan amado. Permanecía estático, arrinconado en un trozo de la inmensa jaula.

El ave quería ser feliz pero se sentía desanimado y a pesar de ser un animal era muy pesimista... Algo dentro de él le decía continuamente que no iba a estar alegre nunca más pero afortunadamente un perro llegó a liberarlo de esa soledad que lo estaba matando...

- Tienes que seguir adelante, superar la muerte de tu amo.
- No puedo, yo lo amaba y él a mí. Además, no puedo salir de esta jaula...
- Sí que puedes, sólo que la angustia no te deja ver la salida...
- ¡No es cierto! ¡Si no la veo es porque no la hay!
- ¿Cómo sabes?
- Traté de salir muchas veces pero nunca pude, estoy encerrado.

Al decir eso, el perro mordió suavemente la jaula y con eso pudo ver una abertura para poder irse muy lejos y buscar su futuro.

- ¡Ves! Si que había una salida. Esto estaba abierto pero jamás pudiste verlo, estabas ciego, preso de la depresión.
- Lo sé... Gracias por abrirme los ojos y hacerme ver la realidad... Gracias por hacerme ver el mundo...

Plumitas pudo superar el fallecimiento de Joaquín y seguir con su vida, cambió su forma de ser y ahora es feliz. Se dio cuenta que solo no podía ver la realidad pero por suerte estaba su amigo el perro para socorrerlo.

Un matrimonio encontró al pájaro y con su amor conquistó su corazón y Plumitas volvió a cantar como lo hacía, a cantar gozando de la vida y de la libertad. Ahora sabe, que vale la pena ser feliz, que valió la pena haber hecho el esfuerzo por salir de esa jaula que tanto lo atormentaba y buscar otras alternativas para su vida...
Cuando alguien cercano se muere, sentimos que nuestro mundo se cae, que ya nada tiene sentido, que no vale la pena luchar para salir adelante y nos quedamos en esa "jaula" a la que llamaríamos la "Jaula de la depresión", solos no podemos seguir con nuestra vida ya que no vemos esa pequeña abertura que nos deja ir al exterior en busca de felicidad pero siempre hay alguien que está dispuesto a enseñárnosla... No nos quedemos atrapados y abramos nuestras mentes para ver las cosas buenas de la vida, ahuyentemos los malos pensamientos que solos nos entristecen y hagamos todo lo posible por ser alegres.